El solomillo de buey a la sal es, posiblemente, la mejor manera de cocinar la carne roja para preservar toda su jugosidad y sabor original. Al quedar herméticamente sellado bajo una costra de sal marina mezclada con hierbas aromáticas, el solomillo se cocina en sus propios jugos, adquiriendo una textura increíblemente tierna y un punto de sal perfecto. Es un plato espectacular que, pese a su aparente sencillez técnica, ofrece un resultado digno de la mejor mesa gourmet y de los paladares más exigentes.
Ingredientes (para 4 personas)
- 1 pieza entera de solomillo de buey o ternera de calidad (unos 1,2 kg)
- 3 kg de sal gorda especial para hornear
- 2 claras de huevo (para compactar la costra de sal)
- 2 cucharadas de hierbas provenzales (romero, tomillo, orégano seco)
- Pimienta negra recién molida
- Aceite de oliva virgen extra de calidad superior para el toque final
Elaboración paso a paso
Limpia el solomillo de grasas externas y telas. Espolvoréalo generosamente con pimienta negra por todos sus lados (importante: no añadas sal directamente a la carne). En un bol grande, mezcla la sal gorda con las hierbas provenzales y las claras de huevo batidas ligeramente hasta que la sal tenga la consistencia de nieve húmeda.
En una bandeja de horno, haz una cama de sal de 2 cm de grosor. Coloca el solomillo encima y cúbrelo totalmente con el resto de la sal, presionando con fuerza con las manos para formar una costra compacta y sin ninguna fisura. Puedes dejar un extremo pequeño de la carne a la vista para controlar el color o usar un termómetro de carne.
Hornea a 220°C durante unos 20-25 minutos (para un punto sonrosado y jugoso). Saca del horno y, muy importante, deja reposar 10 minutos antes de romper la costra. Retira los bloques de sal, limpia los restos de la carne con un pincel o paño húmedo, corta en medallones gruesos y sirve con un hilo generoso de AOVE.
El secreto del solomillo a la sal perfecto
El reposo es la clave absoluta de la ternura. No rompas la costra de sal inmediatamente; el calor residual acumulado en el «sarcófago» de sal termina de cocinar el centro de la pieza de forma muy suave y permite que los jugos se redistribuyan por toda la fibra. Además, las claras de huevo en la sal facilitan mucho la retirada de la costra en bloques limpios. Acompáñalo de una guarnición sencilla como unos pimientos del piquillo o unas patatas asadas para que nada eclipse el sabor de la carne noble.
Información nutricional (por ración de 250g)
- Calorías: 450 kcal
- Proteínas: 48 g
- Hidratos de carbono: 0 g
- Grasas: 28 g
- Excelente fuente de hierro, zinc y vitamina B12


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