El potaje de vigilia es el plato de cuchara por excelencia durante la Semana Santa en España. Su origen humilde y religioso (para cumplir con la abstinencia de carne) no le resta ni un ápice de exquisitez. La combinación de los garbanzos mantecosos con el salazón del bacalao y el frescor de las espinacas frescas crea un guiso equilibrado, altamente nutritivo y profundamente reconfortante. Una receta tradicional que celebra la sencillez y la calidad de los ingredientes de la tierra y el mar.

Ingredientes (para 4 personas)

  • 400 g de garbanzos (puestos a remojo la víspera con una pizca de sal)
  • 300 g de bacalao desalado (en trozos o desmigado de calidad)
  • 300 g de espinacas frescas (lavadas y troceadas)
  • 2 huevos cocidos
  • 1 cebolla blanca grande y 2 dientes de ajo
  • 1 rebanada de pan del día anterior
  • 1 cucharadita de pimentón dulce de la Vera (ahumado)
  • Aceite de oliva virgen extra y sal al gusto
  • 1,2 litros de agua o caldo de pescado suave

Elaboración paso a paso

Cuece los garbanzos en agua caliente con una pizca de sal y una hoja de laurel hasta que estén tiernos (puedes usar olla rápida durante unos 45-50 min). Reserva con su caldo.

Prepara el majado: fríe la rebanada de pan y un diente de ajo en una sartén con un poco de aceite. Pásalos al mortero y májalos bien. En ese mismo aceite, sofríe la cebolla y el otro ajo picaditos hasta que estén transparentes. Añade el pimentón fuera del fuego e incorpora las espinacas para que reduzcan su volumen.

Añade el bacalao al sofrito y dale un par de vueltas con cuidado. Junta todo en la olla con los garbanzos. Incorpora el majado del mortero para que el caldo espese y coja cuerpo. Cocina todo junto a fuego muy suave durante 10-15 minutos para que los sabores se amalgamen perfectamente. Sirve decorado con los huevos cocidos en cuartos.

El secreto del potaje de vigilia perfecto

El majado de pan frito es el toque maestro. Es lo que le da esa textura trabada y ese sabor «a pueblo» tan característico de los mejores potajes tradicionales. Además, asegúrate de que el bacalao sea de buena calidad; su gelatina natural ayudará a ligar la salsa de forma orgánica. El reposo de unos minutos antes de servir hace que la legumbre termine de asentarse y el guiso gane en profundidad de sabor. Si quieres un toque extra, añade unas hebras de azafrán al majado.

Información nutricional (por ración aproximada)

  • Calorías: 410 kcal
  • Proteínas: 32 g
  • Hidratos de carbono: 45 g
  • Grasas: 12 g
  • Rico en fibra, hierro, yodo y proteínas de alto valor biológico

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